De hincha a la presidencia, la trayectoria de Verónica Alfaro en el Club Sportivo Rivadavia es un relato de herencia familiar y compromiso institucional. La dirigente relata su camino en el futbol provincial, como fue transformando un escenario dentro de un ámbito dirigido por su mayoría por hombres y el peso cultural que conlleva, Alfaro relata la importancia de su formación desde el núcleo familiar hasta su pasión por el futbol. «Mi abuelo fue presidente del club que hoy presido. Mi papá fue dirigente. Nosotros tenemos una historia desde muy chicos dentro del club», explica Alfaro, quien desde hace casi tres mandatos conduce los destinos de la institución que la vio crecer. Su llegada a la dirigencia no fue buscada, sino una responsabilidad asumida cuando el entonces presidente, por problemas personales, «y cierta inestabilidad en el club», le propuso involucrarse como dirigente, tras analizar la propuesta en familia, aceptó el desafío.
Alfaro marca una clara diferencia entre su pasado como socia y su presente como dirigente. «Vos como hincha podés aportar ideas que pueden llevarse a cabo o no. Como dirigente tenés la responsabilidad de que funcione», sostiene. Este cambio de rol implica que las decisiones deben ser las correctas para el bien institucional, una carga que asume con la convicción de estar aportando a la historia del club que tanto le ha dado.

Su liderazgo no se limitó al Rivadavia. Al asumir la presidencia del club, buscó interiorizarse en el funcionamiento de la Liga Sanjuanina de Fútbol. Comenzó como consejera y, tras una serie de circunstancias, fue propuesta para presidir el Departamento de Fútbol Femenino. Alfaro impuso una condición: que la mesa se conformara con integrantes directamente vinculadas a la disciplina. «Habiendo tomado esa mirada, propuse que se creara el Departamento con integrantes del departamento», relata. La propuesta fue aprobada y hoy preside ese espacio.
La realidad del fútbol femenino, sigue marcando una brecha abismal con el masculino, pero se van dando pasos concretos que muestran crecimiento, por lo observado a nivel nacional y que también replica a nivel provincial. La dirigente expone su mirada sobre el tema.
«La diferencia entre el fútbol femenino y el masculino es abismal», admite sin rodeos. Señala la cultura y el fanatismo histórico alrededor del fútbol masculino, pero destaca que el éxito de la selección argentina con la copa del mundo, generó también un importante impacto al futbol femenino, ha impulsado un efecto positivo. El gran desafío, indica, es la transición del amateurismo al profesionalismo, un trabajo que requiere proyección a largo plazo en un contexto donde la realidad inmediata demanda soluciones.

Alfaro detalla que el 70% de los equipos femeninos juega en las mismas canchas que los masculinos, por lo que la infraestructura no es el mayor obstáculo. Su gestión se ha centrado en expandir las categorías. Llegaron a una liga con solo Primera división y, mediante torneos opcionales que luego se hicieron obligatorios, lograron que para 2024 todos los clubes tuvieran Reserva. Ahora avanzan con la Sub-14, que ya incluye a más del 50% de los clubes. «La proyección es que de acá a 3 o 4 años todas las instituciones puedan tener jugadoras propias», afirma, destacando que estas categorías atraen a las familias y alejan la violencia de las canchas.
Su trabajo en la Liga la llevó a ser convocada también para presidir el Departamento de Fútbol Femenino de la Federación Sanjuanina. Esta doble función le permite replicar a nivel provincial los proyectos que funcionan en la liga. Un hito clave ha sido la creación de la Copa Campeones Femenino, con el apoyo del gobierno provincial y del Parque Ischigualasto. Este torneo ya tiene una plaza homologada para el torneo regional de AFA, acercando a las sanjuaninas al circuito federal organizado por el Consejo Federal.
Entre los proyectos ambiciosos para 2026, Alfaro enumera tres ejes. Primero, un encuentro de mujeres deportistas para bajar programas de capacitación de AFA y fortalecer a las dirigentes. Segundo, una clínica de rehabilitación de bajo costo para deportistas, acompañada de talleres para que las jugadoras aprendan a detectar lesiones y una disciplina física. Tercero, impulsar con el respaldo de AFA la formación masiva de técnicas y árbitras, tituladas específicamente para la disciplina.

Alfaro reconoce el apoyo constante del gobierno provincial y de la Cámara de Diputados para la organización de eventos. Consciente de que el camino es largo, Verónica concluye con una meta clara: «El gran objetivo es lograr nivelar el fútbol masculino con el femenino». Para ello, insiste en la importancia de seguir dando pasos cortos pero seguros, construyendo sobre bases sólidas para garantizar un crecimiento sostenible del fútbol femenino en San Juan.
POR IVAN PALACIO